Esta semana hablamos con un pescador de León que lleva toda su vida pateando los ríos de esta provincia con su caña larga y su pescar pausado. Grandísimo conocedor de los secretos de la pesca con cebo natural.
En esta entrevista, y entre otras cosas, Chema nos habla con absoluta claridad, de la pesca que él vivió hace años y de las perspectivas de futuro desde su punto de vista.
Los que te conocemos
sabemos que, por mucho que cambien las cosas, siempre serás cebero… y a mucha
honra. ¿Pescar con ninfa artificial en lugar de insecto natural le quita gracia
al tema?
Prácticamente es lo mismo porque se pesca de la
misma manera, las dos cosas están en el mismo contexto; el cebo natural tiene
su encanto empezando por coger el cebo, saber diferenciar el bueno del malo y
enfilarlo en el anzuelo correctamente. La ninfa tiene el encanto de saber que
ninfa poner en el momento adecuado y si además las montas tu mismo, la
satisfacción es doble, y al igual que pasa con el cebo natural debes saber
montar las imitaciones perfectamente y darles la apariencia correcta para que
queden bien en el anzuelo.
Eres de los que no tiene
ningún inconveniente en decir “mira,
estas son las ninfas con las que pesco” ¿Por qué hay tanta manía en
esconder la caja de las moscas como si fuera el Santo Grial?
Como sabes, en la pesca hay mucha envidia y
parece ser que algunos no quieren que se sepa con que moscas pesca. Para mí es
una satisfacción poder enseñar mis imitaciones y ayudar a todo aquel que me
pida algún consejo y si alguien me dice que con qué ninfas pesco se las enseño
sin ningún inconveniente y si es necesario le oriento para que él mismo las
pueda montar igual a las que yo monto.
Hoy en día no hay Santos Griales solo hay gente
que comparte y gente no dispuesta a compartir.
Te lanzamos tres
preguntas en una.
El Omaña fue:
El Omaña es:
El Omaña será:
El Omaña fue: el mejor río para la pesca
con cebo natural, y uno de los más trucheros en cuanto a cantidad y sobre todo
calidad de truchas.
El Omaña es: a día de hoy un río muerto sin
vida, prácticamente sin truchas exceptuando el coto del Castillo y el LSM, pero
el río más precioso de pescar que todo pescador sueña.
El Omaña será: un bonito recuerdo a menos
que se ponga remedio, necesita con urgencia las truchas madres que tenía
para que vuelva a ser lo que era.
Con la climatología y
los pescadores, la alegría va por barrios: ¿pescar lloviendo, nevando o con un
sol de justicia?
Para mí, siempre, lo primero es acudir al río a
disfrutar, llueva, nieve, o haga sol, pero nevando... el disfrute puede ser
mayúsculo.
Ahora una pregunta un
poco enrevesada. Imagina que un buen día modifican la normativa de pesca de
modo que solo se puede pescar a látigo pero poniendo un insecto natural adulto
en el anzuelo como único señuelo válido ¿Te seduce la idea o te dedicarías a
buscar setas?
Pues te diría apaga y vámonos... esa forma de pescar simplemente no es pescar es
hacer el panoli por el río, digo panoli por no decir una blasfemia tu ya me
entiendes. Pero no vas desencaminado pues es más o menos lo que están
consiguiendo.
En invierno la caza, y
en primavera-verano, la pesca. Chema, ¿tienes alguna otra afición que no tenga
que ver con estar todo el santo día en el campo?
¡Ja, ja ja! pues si, también me dedico a coger
setas, dar paseos por el monte para ver los corzos o las perdices, y cuando no
puedo salir de casa o no me apetece me dedico a montar mis moscas. Como ves,
sin la caza, la pesca o el campo no tiene sentido mi vida.
Siempre dices que montar
ninfas es muy fácil, pero a juzgar por algunas de tus imitaciones, lo sencillo
depende lo que se quiera complicar uno. ¿Lo tuyo con el torno es pura necesidad
de aprovisionamiento, o te dejas llevar por el disfrute del montaje en sí?
Sólo soy un simple aficionadillo comparado con
lo que se ve por ahí pero disfruto mucho montando mis imitaciones, tanto como
pescando con ellas o más. Para mí el montaje no es más que la continuación del
disfrute de pescar pero en casa. Monto por diversión, y cómo no, para intentar
pescar con mis imitaciones, por eso sólo monto para mi hermano y para mí; para
nadie más. La satisfacción que te da pescar con ellas es incomparable, por ello
para mí el montaje es una verdadera pasión como lo es la pesca.
Durante mucho tiempo,
nos has deleitado con esos estupendos artículos en los que nos trasladabas a
tiempos en los que la pesca era más pura, más abundante y menos encorsetada. Y
hace mucho tiempo que no te prodigas; quiero pensar que estás preparando un
libro.
Hay una oferta de ello, si, pero no sé nada por
el momento, podía escribir muchos artículos más pero no me siento con ganas de
hacerlo por el motivo de que la pesca ahora no es como yo la he vivido y os la
he contado en esos artículos. Prohibiciones y más prohibiciones hacen que mi
ánimo a seguir relatando haya quedado aparcado por el momento, y sobre todo,
porque no veo en los que debieran de hacerlo un apoyo incondicional para
protestar por todas esas prohibiciones.
Tu compañero de pesca
siempre ha sido tu hermano, ¿todo es camaradería o como buenos hermanos hay
piques hasta llegar a casa?
Mi hermano es el mejor compañero y amigo -y todo
lo bueno que te pueda decir es poco- que tengo en la pesca, en la caza y
en la vida, por qué no decirlo. Sus éxitos son mis éxitos y sus fracasos son
mis fracasos. No hay secretos entre nosotros, ni envidias ni maldades,
nuestra relación más que hermanos pudiera decirse que se tratara de padre e
hijo en la que yo ejerzo de padre.
Nunca hay piques entre nosotros y si uno de los dos tiene un fracaso
intentamos analizar por qué hubo ese fracaso y ponerle remedio. Eso sí, en el
buen sentido de la palabra me quema mucho la sangre porque él es cebero de los
de raíz agarrada al suelo y me ha costado lo suyo que vea que otras modalidades
también dan truchas, pero por lo general no me imagino la pesca o la caza sin
él.
Dejamos a Chema con sus preciosas ninfas y con el deseo de que su querido Omaña recupere algo del esplendor que un día tuvo.